Humectantes

Proceso de humectación cosmética

La hidratación cutánea es el proceso natural por el cual el agua que se encuentra en la piel llega desde la sangre.

Un principio hidratante no solo impide que la piel pueda perder su humedad, sino que además aporta la cantidad de agua necesaria para las funciones metabólicas de las células de la piel.
Actúan en las capas más profundas de la piel.

En cambio, la humectación cutánea, es el proceso en el cual la piel retiene la humedad  procedente del exterior.
Esta retención se realiza a través de sustancias higroscópicas, con una alta capacidad para fijar el agua en la piel.

Las sustancias humectantes higroscópicas evitan la evaporación del agua del medio acuoso de la piel y por otra parte, enlentecen la evaporación del agua de la piel.

Los humectantes tienen una función activa en cuanto a la recuperación y mantenimiento del agua en la piel.

Captan agua del medio ambiente y la integran a la superficie cutánea donde se restablece el manto hidrolipídico, y por ende, se restablece el pH cutáneo.

Se crea una barrera protectora sobre la piel evitando la evaporación de la humedad natural que contiene la piel, recuperando el contenido acuoso especialmente en la epidermis.
Además, esta barrera favorece que la dermis pueda ceder agua hacía la epidermis, incrementando así el contenido acuoso en la epidermis.

Un compuesto humectante además  evita la evaporación del contenido acuoso especialmente en cosméticos con alto contenido acuoso, ya sean geles o emulsiones del tipo O/A.

Influencia del clima en el grado de humectación

En la acción de un humectante, la humedad relativa del ambiente desempeña un papel muy importante:

Humedad baja
En condiciones donde la humedad es baja, como frío o el aire seco (en invierno), no existe una cantidad apreciable de agua en el aire por lo que el humectante no puede atraerla hacía la piel.

Los humectantes han de prevenir la evaporación del agua de la piel, pero existe el riesgo bajo estas condiciones que el humectante pueda eliminar la humedad de la superficie, creando un problema mayor.

En climas secos es necesario utilizar humectantes con alta capacidad de retención de agua.

Humedad alta
En condiciones de alta humedad como son el verano o en zonas donde se puede alcanzar o superar el 90% de humedad durante el día, hay una gran cantidad de humedad en el aire.

La piel puede absorber fácilmente el agua del ambiente y cederla a la epidermis.
Esta absorción puede hacer que la piel se hinche y favorecer el proceso de descamación, dejando una piel áspera.

Los productos con alto contenido en humectantes pueden exacerbar los problemas con la humedad por lo que deben evitarse altas concentraciones de humectantes o bien usar humectantes con baja capacidad de retención de agua.

Algunos humectantes pueden desarrollar una indeseable sensación pegajosa cuando llegan a saturarse de agua, dejando una sensación incómoda sobre la superficie de la piel.

Se puede decir que la capacidad humectante es mayor cuanto más elevado sea el grado de humedad relativa del ambiente.

Humectantes más empleados

Los humectantes más comunes se pueden clasificar en función de su capacidad de retención de la humedad relativa ambiental:

Hialuronato de sodio
    Capacidad de retención: hasta un 388%

Lactato de sodio
    Capacidad de retención: 84%

Sodio PCA
    Capacidad de retención: 60%

Glicerina
    Capacidad de retención: 40%

Sorbitol
    Capacidad de retención: 21%

En relación a su capacidad de retención se fijan las concentraciones de uso:

Hialuronato de sodio
    Concentración de uso: 1%
Preferible en forma de gel (disolver 1 gramo de hialuronato de sodio en 99 gramos de agua destilada)

Lactato de sodio
Concentración de uso: 1-10%

Sodio PCA
    Concentración de uso: 0.5-10%

Glicerina
    Concentración de uso: 2-5% recomendable. pero se puede usar hasta un 10%.

Sorbitol
    Concentración de uso: 5-10%
Se puede presentar en forma de jarabe (sorbitol al 70% en agua)